
La formación basada en el puesto de trabajo es uno de los instrumentos de cualificación más innovadores y exitosos, pues los trabajadores reciben la formación allí donde más beneficio produce: directamente en su puesto de trabajo.
En cada fase se transmiten conocimientos de métodos y herramientas de "Best Practice", que los participantes pueden aplicar justo después sobre la base de casos de adquisición real. Las ventajas son evidentes: los efectos de aprendizaje son máximos, porque los conocimientos aprendidos se aplican directamente en la práctica y los costes de cualificación se amortizan reiteradamente gracias a los éxitos concretos de ahorro que se consiguen al final de la formación.

